Meditaciones de Fe – Efectos Secundarios (Parte 5) – Neuropatía


 
Fathers’ Day 2015
 

Go to English version.

 
Esta reflexión fue escrita para el blog de la Iglesia AMEC: Casa de Alabanza, Canóvanas, PR (www.ameccda.org).
Otra razón para el ajuste en la dosis de una de las drogas de mi quimioterapia fue reducir los síntomas de la neuropatía periférica. Esto es el daño a los nervios que conectan la columna vertebral con el resto del cuerpo. Muchas otras condiciones de salud pueden provocar este conjunto de síntomas y se manifiesta de diferentes maneras. En mi caso se manifestó como sensación de hormigueo y adormecimiento en las manos; sensitividad al frío y al calor; y dolor y calambres en las piernas. El dolor en las piernas llama mi atención porque ninguna posición (de pie, sentada o acostada) lo alivia. Además, aunque mi cerebro está recibiendo el mensaje de que me duelen las piernas, cuando las toco no siento que estoy tocando en donde realmente me duele. Es un dolor que “no se puede tocar”. Es un problema de mi sistema nervioso central.

Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?” (Jeremías 17:9, LBLA)

El contexto en el que se encuentra ese verso nos deja ver que una de las áreas en las que más nos engaña el corazón es en hacernos creer que tenemos nuestra confianza en Dios cuando en realidad no es así. Confiamos en nosotros mismos, en otros, en la salud, en el dinero, en nuestras capacidades, en nuestros planes, en nuestros ideales, en nuestros argumentos, en nuestra religiosidad, etc. ¿El resultado? Temores que “no se pueden tocar”, dolores que “no se pueden tocar”, amarguras que “no se pueden tocar”, insatisfacciones que “no se pueden tocar”, frustraciones que “no se pueden tocar” e inseguridades que “no se pueden tocar”. Porque la raíz es un problema del corazón.

Cristo vino a tratar con la condición de nuestro corazón. El es el mediador de un nuevo pacto con mejores promesas. La promesa es:

Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo…porque todos me conocerán, desde el más pequeño hasta el más grande.” (Hebreos 8:10-11,DHH)

Es posible que en vez de un corazón que nos engaña tengamos un corazón en donde esté escrito la voluntad de Dios. Hebreos 13:21 dice que Dios nos hace aptos para que hagamos su voluntad, haciendo El en nosotros lo que le agrada y todo esto por medio de Cristo. Qué alivio y qué seguridad. Dios no está jugando a las escondidas. Dios no se complace en acertijos para que nos equivoquemos. Dios no quiere yugos pesados sobre nuestros hombros. El quiere escribir su voluntad en nuestro corazón. Esto también significa que El produce el deseo y la disposición de llevarla a cabo.

Hay situaciones en la vida que revelan en qué o en quién hemos puesto realmente nuestra confianza. Cuando no tenemos un “plan B” y cuando estamos contra la pared, las neuropatías del corazón se revelan. Pero que bueno que por medio de Cristo hay sanidad y medicina. El es quien hace posible mejores promesas. La promesa de que seremos capacitados para hacer su voluntad. La promesa de que somos suyos y El es nuestro. La promesa de que El sale a nuestro encuentro para una experiencia personal.

Así como necesité un ajuste en mi medicina para tratar la neuropatía, necesito más de Cristo para tratar mi engañoso corazón.



Becky

All rights reserved. Rebecca Parrilla. June/2015

One thought on “Meditaciones de Fe – Efectos Secundarios (Parte 5) – Neuropatía

Comments are closed.