Meditaciones de Fe – Efectos Secundarios (Parte 6) – Lecciones Aprendidas

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Esta reflexión fue escrita para el blog de la Iglesia AMEC: Casa de Alabanza, Canóvanas, PR (www.ameccda.org).

La quimioterapia es un ciclo. Te sientes mal por unos días, luego te mejoras y te preparas para la próxima vez. Pero en cada ciclo hay lecciones aprendidas que te ayudan a prepararte mejor para la siguiente ocasión. Igualmente, el corazón necesita recordar las lecciones aprendidas. Es necesario identificar y meditar en las evidencias de la gracia de Dios en nuestra vida para enfrentar mejor los nuevos ciclos. En esta ocasión les comparto una reflexión que escribí en enero de este año con motivo de la campaña de oración del grupo 33dc.

Y allí estábamos…el 26 de septiembre de 2014…escuchando al doctor decirnos que nuestro niño de 3 años se había ido en arresto cardiáco, que tenía una condición pulmonar crónica, incurable y en estado severo. El doctor nos dijo que para lo severo de su condición pulmonar su corazón aún no estaba tan atrofiado. Y en menos de un segundo entendimos tres años de petición no contestada, tres años pidiendo con fe, mucha fe, que nuestro niño pudiera caminar. Y es que con toda probabilidad el  ejercicio de caminar sin tratar su condición pulmonar primero hubiera causado mayor daño o ya le hubiera costado la vida. Allí estábamos…con un misterio de nuestra fe como padres casi resuelto.

Pero no siempre es así. No siempre de este lado tenemos todas las piezas del rompecabezas. No siempre de este lado podemos conocer todo el misterio de la fe y la oración. Nuestro problema es que tenemos demasiada fe en nuestra “fe personal”. Pensamos que si oramos en tal orden, decimos ciertas palabras, cerramos fuertemente los ojos o tenemos “mucha fe” todo estará resuelto.

Pero el énfasis de la Biblia no es en la fe como un objeto sino en el objeto de nuestra fe. El capítulo 11 de Hebreos está lleno de grandes ejemplos de la fe, y luego el capítulo 12 nos da la aplicación al presentarnos el más grande ejemplo de todos. Dice Hebreos 12:2, “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe“. O sea, no sólo tenemos que mirar a Jesús una vez para ser salvos. Tenemos que seguir mirando a Jesús para esa vida de fe que llega al final.

En el griego el verbo que se usa para “puestos los ojos” implica dejar de mirar otras cosas y fijar los ojos en algo. Así que para enfocarnos en el objeto de nuestra fe hay que renunciar voluntariamente y a la misma vez escoger voluntariamente. Tener fe es renunciar a lo circunstancial; a nuestro plan A, B y C; a nuestros métodos; y a la confianza en nosotros mismos. Fe es escoger mirar fijamente a Jesús, sólo a Jesús…nuestra fe es valiosa y poderosa porque está en Jesús!!!!

Y aquí estamos, todavía con “rompecabezas incompletos”, pero en Jesús y en su Cruz ya hemos visto que el cuadro final habla de victoria y redención. Por eso tenemos gozo y paz en el creer. Aquí y cada día decimos: “Yo confío en ti”, “Mi mirada está sólo en ti”, “Yo descanso en Tu amor”, “Yo sé que tienes un plan”.

Nos ayude el Señor a recordar las lecciones aprendidas para enfrentar con gozo y paz los nuevos ciclos.


Becky


All rights reserved. Rebecca Parrilla July/2015