Lo Cualquiera en las Manos de un Dios como Ninguno

Nota: Esto fue una nota que escribí en mi página de Facebook el 5 de octubre del 2014. Nuestro hijo Frandiego estaba en el hospital luego de irse en arresto cardiáco durante un cateterismo. Si hay algo que ha sido evidente para nosotros en este tiempo es que tenemos un Dios Soberano. Hoy es un buen día para recordarlo.

“¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.” Mateo 10:29-31
Siempre he creído en la providencia de Dios. No sólo que Dios ve y conoce de antemano, sino que provee y sostiene todas las cosas. Claro está, la mayoría del tiempo no estamos conscientes de lo que pasa “behind the scenes” y otras veces, desde lo limitado de nuestra humanidad, esa providencia puede ser “agridulce”. Pero de vez en cuando se nos permite “ver” y no podemos hacer otra cosa que maravillarnos.
A los dos días de llegar a MD, Frandiego (FD) tuvo fiebre y se veía muy enfermo. Buscamos en  internet una oficina de pediatras CUALQUIERA que estuviera cerca de donde nos hospedábamos. Era un grupo de pediatras y ese día le asignaron un doctor CUALQUIERA. Resulta que la doctora se interesó mucho en el historial médico de FD y comenzó a enviar referidos a todos los especialistas ese mismo día. De algunos especialistas, como el cardiólogo, nos dijo que hiciéramos lo posible por conseguir cita con “x” o “y” doctor. Pues comenzaron a llamarnos para calendarizar las citas médicas y recuerdo que el día que saqué la cita con el cardiólogo no tenía a la mano los nombres que sugirió la pediatra y saqué la cita con un cardiólogo CUALQUIERA. Cuando llegó el día de la cita, no era un doctor CUALQUIERA, era el doctor “x”. El doctor “x” nos dijo que sospechaba que FD había desarrollado hipertensión pulmonar (diferente a la arterial) y que la mejor forma de diagnosticarlo era con un cateterismo.
Hablando un día con una compañera de trabajo me mencionó que tratara de que el doctor “fulano de tal” hiciera el cateterismo. Que si no era con ese doctor cancelara la cita hasta que lo pudiera conseguir. Pero por asuntos de calendario coordinamos la cita para ese viernes con un doctor CUALQUIERA. Pero para nuestra sorpresa cuando hacemos admisión el doctor asignado no era CUALQUIERA, era “fulano de tal”.
Cuando FD sale del procedimiento y el doctor “fulano de tal” nos reúne para explicarnos que la condición de FD es severa, también nos dice que no se puede tratar en CUALQUIER lugar o con CUALQUIER doctor. Pero que en este hospital (no en otro CUALQUIERA) hay un especialista (Doctor “Y”). Añadió que iba a tratar de contactarlo, que era muy probable que estuviera de viaje y que no podíamos salir del hospital hasta que viera a FD. Pues esa noche no estaba de turno en la sala de intensivo un doctor CUALQUIERA, estaba de turno el “Doctor Y” y ha visto a FD todos los días desde entonces.
¿Quiénes somos nosotros? Una familia CUALQUIERA en las manos de un Dios como NINGUNO. Gracias por la Cruz, porque sólo por medio de Jesús podemos llamar “Abba Padre” a aquel que tiene todos nuestros cabellos contados. 
Nuestra vida no está en las manos de CUALQUIERA. Nuestra vida está en las manos del Sustentador de todas las cosas.
Becky
All rights reserved. Rebecca Parrilla/2015