En la sala de espera – Esperando bien


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Archivando las fotos de los últimos meses noté que tengo varias fotos de nuestra hija en salas de espera. Es cierto que cada vez que vamos a salir de la casa todos nosotros tenemos las manos llenas de sus libros y juguetes. Pero tengo que admitir que se porta muy bien. Y es que siempre está entretenida mientras espera.
Por esto nosotros, desde el día que lo supimos, no hemos dejado de orar por ustedes y de pedir a Dios que los haga conocer plenamente su voluntad y les dé toda clase de sabiduría y entendimiento espiritual. Así podrán portarse como deben hacerlo los que son del Señor, haciendo siempre lo que a él le agrada, dando frutos de toda clase de buenas obras y creciendo en el conocimiento de Dios.” (Colosenses 1:9-10, DHH).
Este pasaje sugiere que ese asunto de “portarse como deben hacerlo los que son del Señor” es  el resultado de algo. Pero no se consigue al incluirlo como una resolución de año nuevo; no se alcanza leyendo un libro de auto-ayuda; no se logra simplemente con  fuerza de voluntad. Podemos portarnos como es debido (aún en las salas de espera de la vida), cuando conocemos su voluntad y recibimos sabiduría y entendimiento espiritual.
Siempre que se menciona la voluntad de Dios muchos se preocupan pensando que la voluntad de Dios es un acertijo mortal imposible de descifrar. Pero la mayor parte de la voluntad de Dios está revelada en Su palabra. Los siguientes versículos de Colosenses 1 nos presentan que la voluntad de Dios incluye su plan redentor por medio de Cristo. De modo que conocer plenamente su voluntad es conocer ese plan. Ninguno de nuestros planes tiene sentido si no los vemos a la luz del plan de redención. De qué nos sirve la salud, la provisión, los triunfos, una vida perfecta, sueños alcanzados, etc., sin la salvación del alma. 
Colosenses 1:15-20 (NTV) añade:
1. Cristo es la imagen visible del Dios invisible. (Ver. 15)
2. Él ya existía antes de que las cosas fueran creadas y es supremo sobre toda la creación. (Ver. 15)
3. Todo fue creado por medio de el y para él. (Ver. 16)
4. Él ya existía antes de todas las cosas y mantiene unida toda la creación. (Ver. 17)
5. Cristo también es la cabeza de la iglesia. (Ver. 18)
6. Él es el principio…él es el primero en todo. (Ver. 18)
7. Pues a Dios, en toda su plenitud, le agradó vivir en Cristo (Ver. 19)
8. Por medio de él, Dios reconcilió consigo todas las cosas. (Ver. 20)
9. Hizo la paz con todo lo que existe en el cielo y en la tierra, por medio de la sangre de Cristo en la cruz. (Ver. 20)
Qué verdades poderosas. Todo tiene propósito en Él. Lo que hoy no entendemos tiene propósito en Él. Lo que parece adverso y contrario, tiene propósito en Él. Los tronos, dominios, poderes y autoridades, al fin y al cabo, mostrarán la gloria de Él. Lo que parece derrumbarse se puede sostener en Él. Lo que nos amenaza, hasta la misma muerte, ya fue conquistado por Él. Si toda la plenitud de Dios cabe en Cristo pues nuestro problema no es más grande que Él. Todo lo que está roto, alejado y dislocado tiene remedio en Él. Ya no somos enemigos de Dios, tenemos paz con Dios por medio de Él.
Entonces, ¿cómo no esperar correctamente? ¿Cómo no portarnos como es debido? Si aquí, desde esta sala de espera, podemos ver a Cristo. ¿Cuál es la petición mientras esperamos? Que el Señor nos haga conocer su voluntad y nos de sabiduría y entendimiento espiritual. Que Su verdad sea más relevante y cautivante que la espera. Que desde la sala de espera podamos cantar: “He visto a Cristo, y ya nunca el mismo yo seré
Becky


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