Las cosas de cada día – "La música de fondo del alma"

Ella y yo después de la tormenta de nieve


Oh Señor, ¿hasta cuándo te olvidarás de mí? ¿Será para siempre? ¿Hasta cuándo mirarás hacia otro lado?  ¿Hasta cuándo tendré que luchar con angustia en mi alma, con tristeza en mi corazón día tras día? ¿Hasta cuándo mi enemigo seguirá dominándome? Vuélvete hacia mí y contéstame, ¡oh Señor, mi Dios!  Devuélvele el brillo a mis ojos…” (Salmo 13:1-3) 

En días recientes vivimos nuestro primer evento grande de nieve desde que nos mudamos a los Estados Unidos. En anticipación al evento mi niña no dejaba de preguntarme “¿Mamá, cuándo va a comenzar a nevar?” Y luego que comenzó a nevar y pasó 1 hora, 4 horas, 12 horas, 20 horas, 24 horas, 30 horas…ella no dejaba de preguntar “¿hasta cuándo va a nevar?”. ¿Hasta cuándo? es una pregunta que nos hacemos a menudo. Y a diferencia de la tormenta de nieve no hay una aplicación en el teléfono móvil que pronostique el final de otras tormentas de la vida.

El salmista también preguntó hasta cuándo. Hasta cuándo te olvidarás. Hasta cuándo mirarás hacia otro lado. Hasta cuándo tendré que luchar con angustia en mi alma. Hasta cuándo mi enemigo seguirá dominándome. Tal parece que era su música de fondo,  su conversación interna cada día. Y es que a veces nosotros somos nuestros peores consejeros. Es un asunto de cada día decidir qué “música de fondo” escuchar. Es un asunto de cada día “predicarle al alma” en lugar de añadirle tristezas y angustias.
 

En medio de su situación el salmista no dejó de orar. Y le pidió a Dios que le devolviera el brillo a sus ojos. Otra versión dice “alumbra mis ojos para que no duerma de muerte”. Hay una gran enseñanza aquí. Porque el salmista parece haber entendido que aunque sus sentimientos eran reales, aunque su angustia era real, su tristeza era real…no necesariamente su percepción de la realidad era la realidad. El podía sentir que Dios se había olvidado, pero la realidad es lo que la Biblia dice: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.” (Isaías 49:15). El podía  sentir que Dios le había dado la espalda, pero la realidad es lo que la Biblia dice: “Porque El no ha despreciado ni aborrecido la aflicción del angustiado, ni le ha escondido su rostro; sino que cuando clamó al Señor, lo escuchó.” (Salmo 22:24).

Así debemos ver las cosas cada día. Las emociones y los sentimientos pueden ser muy reales. Y hay sanidad en reconocer esos sentimientos y emociones.  Podemos validar nuestro “derecho humano” de experimentarlos. Pero no siempre podemos concluir que nuestra percepción de la realidad es la realidad. Tenemos que validar como autoridad y fuente confiable lo que la Palabra de Dios dice de nuestra realidad.

El salmista termina este salmo con una expresión de alabanza:
Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se regocijará en tu salvación. Cantaré al Señor porque me ha colmado de bienes” (Salmo 13:5-6)

Esta expresión habla de la salvación del Señor. El famoso predicador del siglo 19, Charles Spurgeon, predicó un sermón de este salmo y decía que aún cuando parece que Dios ha escondido su rostro, no dudemos que ese rostro es un rostro de amor. Yo añado que la salvación nos recuerda que ya hemos visto Su rostro de amor en el rostro de Jesús.


Becky

All rights reserved. Rebecca Parrilla, January/2016.

One thought on “Las cosas de cada día – "La música de fondo del alma"

  1. Rafael Gandarillas says:

    En Revelacion aprendemos q el pastor de cada iglesia es responsable de lo q enseña.
    Si nos enseñan q la enfermedad es para “aprender”, la aceptamos como de Dios y el proceso se prolonga.
    No es la voluntad de nuestro Padre el w estemos enfermos. Jesus lo demostro. Nuestra parte es creer y confesar esta verdad. Maldecir la enfermedad y recibir la abundancia de Su gracia y el regalo de Su justicia para reinar sobre la emfermedad o lo q sea.
    Creer correctamente crea el vivir correctamente.
    Amen

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