Las cosas de cada día – ¿Dónde está tu Dios?

Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?” (Salmo 42:3)

¿Les hago una confesión?  Muchas veces cuando yo estoy orando por varias peticiones a la misma  vez y una de ellas es “súper, súper importante, grande, y difícil”, trato de prestar atención a otras peticiones más sencillas. Entonces cuando veo que esas otras peticiones se van resolviendo, me consuelo pensando que de la misma forma que “me escucharon” con esas otras peticiones, así sucederá con la petición “súper, súper importante, grande y difícil”. Pero hay temporadas en las que hasta las peticiones sencillas se complican en vez de resolverse y lo que escucha el alma es una voz que dice “¿Dónde está tu Dios”. 

Otras veces basta con tomar el teléfono móvil o leer el periódico y ver gente con situaciones similares a la tuya que terminaron con un final diferente al que anhelas y otra vez se escucha la voz que dice: “¿Dónde está tu Dios?”. Quizás has escuchado la voz al salir del tribunal; en el pasillo de un hospital; cuando abriste el sobre con la demanda judicial; al salir de una reunión de la escuela de tu hijo(a); frente a un féretro; al entregar  las llaves de tu negocio; al concluir esa llamada telefónica; al ver pasar el tiempo; al terminar una relación…”¿Dónde está tu Dios?”. El salmista vivía una temporada en la que escuchaba esa voz cada día. 

Al final del salmo todavía el salmista está en el proceso de decirle a su alma “¿Por qué te abates alma mía y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios…”. Pero mientras tanto hay unas verdades que lo sostienen.

De día El Señor me envía su amor” (ver 8a, DHH)

Esa palabra “envía” se refiere a una orden, denota autoridad. El Señor ha dado la orden para que cada día recibamos su amorAsí que en medio de temporadas que nos gritan cada día “¿Dónde está tu Dios”, no dejamos de creer que Dios está enviando su amor cada díaNO NOS VA A FALTAR EL AMOR DE DIOSMuchos se preguntarán, ¿pero cómo se ve Samor? Dice Juan 1:17 “pero el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo”.  Veo Su amor cuando veo a Jesús. Veo Su amor cuando veo la Cruz.

Y de noche no cesa mi canto ni mi oración al Dios de mi vida” (ver 8b, DHH)

El salmista ora y canta. Tal vez oraba cantando o cantaba orando, eso no lo sabemos, pero no cesa de hacerlo. Y es una expresión de fe porque la dirige al “Dios de su vida”. Y en temporadas que nos gritan: “¿Dónde está tu Dios” no hay una fuente de consuelo más poderosa que recordar que somos del SeñorSomos hechura suya (Efesios 2:10).  Y Dios no abandonará la obra de Sus manos (Salmo 138:8). El que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús (Filipenses 1:6). 

“¿Por qué te abates alma mía y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios…El ha enviado Su amor y mi vida es suya