Confesiones de una Calabaza – La mastectomía

Muchas veces en este “journey” me siento “calabaza” (en referencia a Cenicienta). No hay zapatillas de cristal, tiaras, ni lazos rosados, lo que hay son muchas emociones y pensamientos. Los  comparto porque es terapéutico tratar de identificarlos y describirlos. Y porque tal vez sirva para educar a otros acerca del tema.
Aquí van mis “confesiones de una calabaza” ahora que mi equipo médico está discutiendo conmigo la próxima etapa: la mastectomía.
No. No me emociona la idea de una cirugía.
No. Una mastectomía/reconstrucción por motivos oncológicos no es lo mismo que un “boob job” (aumento de senos con implantes) gratis. El procedimiento no es el mismo, el estado físico no es el mismo, el estado anímico no es el mismo y las razones no son las mismas.
No. Yo no hubiera elegido someterme a un par de cirugías en esta etapa de mi vida (porque la reconstrucción es un proceso). Especialmente, con un niño de 5 años y 30 libras al que hay que cargar y llevar al hombro, que todavía usa pañales, y que requiere cuidados especiales (delegar su cuidado mientras me recupero es lo más que me pesa).
Sí. Es una bendición que pueda llegar a esta otra parte del proceso. Hace pocos años atrás las pacientes de cáncer de seno metastásico ni siquiera tenían la opción. El promedio de vida era (y todavía aparece en “Google”) aproximadamente 2-3 años luego del diagnóstico y el enfoque era cuidado paliativo.
Sí. Debido a que he respondido bien al tratamiento y mi hígado está mucho mejor, hace sentido atacar el tumor primario del seno.
Sí. Este proceso no es solo mío. Tengo una familia maravillosa, tengo hermanos y hermanas en Cristo, y tengo amigos. Amor nunca me falta.
Sí. Este tiempo no estaba en mi agenda, pero es parte de un plan más grande que yo. Dios es soberano. El nunca está sorprendido ni limitado.
Sí. En esta próxima etapa Su gracia no va a faltar. Nuevamente, Su gracia será suficiente.
Sí. Yo soy más que mi cabello y más que una parte de mi cuerpo. Mi identidad y mi valor están definidos por mi relación con Cristo.
Sí. Mi problema más grande no es la mastectomía. Mi problema más grande ya fue resuelto. Hay uno cuyo cuerpo fue molido en una Cruz para garantizar eternamente mi salvación y sanidad.
Estas son mis “confesiones”,  aunque les confieso que no siempre las pienso en este orden.
Becky
All rights reserved. Rebecca Parrilla, February/2016