Confesiones de Puré de Calabaza – A la mañana siguiente

Ayer no fue un día fácil física y anímicamente. Ya cada vez tengo menos efectos de los medicamentos para el manejo del dolor. Para alguien como yo que se “deleita” en las listas de “things to do” y en su independencia, pues el “arresto domiciliario” y el reposo en cama son un reto. Y la gente piensa que luego de una mastectomía con reconstrucción puedes hacer una sesión de fotos para una revista.  Pero aunque uno “se prepara”,  lee artículos, ve fotos y videos, y sabes que médicamente es un procesoen esta fase lo que ves en el  espejo son cicatrices feas, marcas y experimentas un inevitable sentido de pérdida.

Luego de llorar (porque las calabazas también lloran), de una larga conversación con mi esposo y mi mamá, y de cantar varios de  mis himnos favoritos (porque me he dado cuenta que cantar es también un ejercicio muscular post-operatorio)…cuando llegó el momento de orar pues no sabía qué decir. Pero dice Romanos 8:26:  Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

Nosotros sabemos el macro de la voluntad de Dios (que Dios sea glorificado, nuestra santificación , etc.) pero no siempre vamos a saber exactamente cómo esa voluntad se ve en detalles específicos.  En nuestro lamentoperplejidad e ignorancia Dios no está mirando de lejos para acusarnos. Dios no está diciendo: “mira lo que no sabe decir”, “míralo(a) llorando cuando a estas alturas debe saber que yo tengo un plan”, “mira  cuán frágil  es”, “míralo(a)  si en lugar de llorar por estas razones debe estar llorando de  agradecimiento”. No, Dios está entendiendo. Dios está buscando y Dios está encontrado el gemido del Espíritu Santo que está en nosotros. El Espíritu Santo produce en nosotros ese gemido que no siempre está en palabras pero que Dios puede escuchar. Un gemido que también nos da la confianza  que el Rey del Universo es nuestro Padre por medio de la obra redentora de Jesucristo. Un gemido que dice “Abba Padre”.

En nuestra debilidad, cuando somos “calabazas”, cuando no tenemos una voz, el Espíritu Santo está orando a favor de nosotros, dentro de nosotros y no en contra de nosotrosY tenemos la confianza y la esperanza por medio de Jesús que somos hijos de un Buen, Buen Padre. 

Aquí les dejo un pedacito de una traducción libre de una canción de Chris Tomlin, “Good, Good Father”

He oído miles de historias acerca de cómo eres tú
H
e escuchado el tierno susurro de amor en mi oscuridad
Y me dice que 
te agrado
Y que nunca solo estaré

Eres buen, buen Padre
Eres tú, eres tú, eres tú
Soy amado por ti
Es lo que soy, es lo que soy, es lo que soy


Becky 


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