Un Rostro y el Amor de Dios

Era el día de mi primera visita de seguimiento con el cirujano. Yo salí de sala de operaciones con un “wound vac”. Esto es una máquina conectada a unas membranas que colocaron sobre mis heridas. La máquina suplía presión negativa y creaba un vacío para promover flujo de sangre y ayudar en el proceso de cicatrización. Estaba un poco ansiosa porque pensaba que remover todos esos vendajes y membranas sería doloroso. Además, estaba aterrada pensando que remover los drenajes que salían de mis costados también podría doler.

El doctor parece que me vio la cara porque me preguntó: “¿Estás bien? ¿Un poco asustada?”. Y yo asentí con mi cabeza. El me dijo: “Esto es rápido, respira normalmente”. Y yo no miré lo que ellos hacían, sino que me puse a mirar la cara de mi esposo Fernan. Y a la vez trataba de buscar alguna señal de disgusto o repugnancia en su rostro que me diera una advertencia de lo que me esperaba cuando viera mis heridas por primera vez. Pero él, asintió con su cabeza, me sonrió, y me hizo una señal de “one thumb up”. Todo esto mientras el doctor decía: “It looks nice, clean and healthy”.
Sorprendentemente, todo fue rápido y mucho menos doloroso de mis expectativas. Yayyyyyy!!!!!! Me colocaron nuevos vendajes y me ayudaron a vestir sin que yo pudiera ver exactamente cómo había quedado todo.
Cuando vamos saliendo de la oficina del doctor Fernan me dice: “Te ves bien…te vas a impresionar un poquito cuando te veas porque recuerda que tienes las marcas de esas membranas a presión, y aún esas heridas están cicatrizando, etc”. Yo lo miré con cara de sospecha pero no le di mucha importancia porque estaba super feliz de salir sin la dichosa maquinita (wound vac) que sonaba/pulsaba 24/7 y sin 2 de mis 3 drenajes. 
Pero cuando me vi por primera vez en el espejo, llegué a la rápida y convincente conclusión de que mi doctor y yo tenemos serias diferencias en las definiciones de “nice, clean and healthy”. Entonces recordé el rostro de Fernan en ese momento y sentí un profundo agradecimiento.
Leí una vez que en todo matrimonio hay memorias buenas y malas, e interacciones positivas y negativas. Pero que la salud de un matrimonio no radica en la ausencia de malas memorias o de interacciones negativas porque éstas no siempre se pueden evitar, sino que en proporción, las buenas memorias y las interacciones positivas sean más. (Creo que es uno de los libros/artículos de John Gottman). 
Definitivamente,  NO somos un matrimonio perfecto. Y en este proceso no siempre hemos sido “la mejor versión de nosotros dos”. Pero la expresión de Fernan ese día va para mi colección de hermosos recuerdos y de interacciones excelentemente positivas. Porque ese día, en ese pequeño momento y sin decirme una palabra, mi esposo me recordó el amor de Dios.
Dice Isaías 53:3-5: “Fue despreciado y rechazado: hombre de dolores, conocedor del dolor más profundo. Nosotros le dimos la espalda y desviamos la mirada; fue despreciado, y no nos importó. Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó; fueron nuestros dolores los que lo agobiaron. Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios; ¡un castigo por sus propios pecados! Pero él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue azotado para que pudiéramos ser sanados.”
Cristo fue herido en nuestro lugar y fue despreciado. Pero gracias al sacrificio de Cristo, Dios no muestra repugnancia o desprecio por nuestras heridas. Gracias al sacrificio de Cristo ya no hay heridas incurables.

Becky

All rights reserved. Rebecca Parrilla, May/2016.

7 thoughts on “Un Rostro y el Amor de Dios

  1. Hummingbird says:

    Que Dios te continúe sanando, fortaleciendo y usando con poder. Gracias por compartir tu testimonio.
    Conozco a tus tíos Minin , Jacinto, tus primos cuando eran miembros de la Iglesia Metodista El Buen Pastor.

    Like

  2. Damarys Fernández says:

    Que hermosas e impactantes palabras.No me conoces, pero llevo tiempo asistiendo a Amec, años sin contar algunas interrupciones. Te he escuchado predicar muchas veces, desde que cantabas en 33DC. Sin embargo, aunque Dios siempre ha hablado a través de ti, en las últimas ocasiones que has ido a PR, en acción de gracias y en el cierre de la campaña de mujeres, que nuevamente te he escuchado, puedo decirte q me quedado sin palabras. Conociendo tu testimonio y lo q has tenido q enfrentar, nos das cátedra de lo q es ser un siervo fiel, probado en todo. Cada vez q leo algo de lo q escribes me digo, que no soy merecedora de tanta misericordia. Dios ha sido demasiado bueno conmigo, clemente por demás. Que Dios te siga bendiciendo y fortaleciendote cada dia mas a ti y a tu hermosa familia. Att. DAMARYS FERNANDEZ

    Like

Comments are closed.