Las Rodillas de mi Mamá

 

Mientras crecía, yo no era de las niñas que anotaba a sus padres como “voluntarios “para llevar comida, decoraciones y otros inventos a actividades escolares. Pero sí recuerdo decirles a varias personas en el transcurso de mi vida “te presto a mis papás”. Y también recuerdo ver a mis papás estar presentes, tomarse fotos y llevar  regalos para esas otras personas en graduaciones, actividades para celebrar logros escolares, cumpleaños, bodas, etc. Todavía a  mis 40 años sigo prestando “las rodillas de mi mamá”.  Porque si me piden que describa a mi mamá, de seguro diré que es una mujer de oración. Me consta que mi mamá ora por mí todos los días. Pero las oraciones de mi mamá no me “libraron” de un diagnóstico de cáncer metástasico a los 38 años. 

Así que he observado a mi mamá durante este tiempo. Y la he visto llorar, la he visto preocuparse, la he visto cuestionarse, la he visto hacerme la misma pregunta de muchas formas diferentes para comprobar que le estoy diciendo la verdad…pero también he visto que ha seguido orando. Y es que ella me ha enseñado que la oración no es un amuleto, la oración no es algo para “la buena suerte”, la  oración no es sólo una lista de peticiones, la oración no es una “camisa de fuerza” para controlar a un Dios soberano, la oración no es una varita mágica…la oración es compañerismo con Dios. La oración es decir primero “Venga tu reino, hágase tu  voluntad”. La oración es decir al final “si es posible, que pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú quieras”. La oración es colaboración con Dios para que la obra de Dios, para la gloria de Dios y a  la manera de Dios se haga aquí en la tierra.

Así que a las madres que piensan que sus oraciones están defectuosas, que sus oraciones no son escuchadas, a aquellas que se atormentan pensando que no oraron lo suficiente,  o a las que consideran que sus oraciones no son tan elocuentes…les animo, sigan orando. Porque al fin y al cabo lo mejor que puede pasar en la vida de los hijos no es lo que les ocasione menos dolor, incomodidad o dificultad. Lo mejor que puede pasar en la vida de los hijos es lo que le dé más gloria a Dios. Y yo he aprendido eso con mi mamá porque ella ha seguido orando.

Feliz Día de las Madres


Becky


All rights reserved. Rebecca Parrilla, May/2016.

 

 

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