El “día” después…

Encuentro curioso las fechas que se marcan automáticamente en el calendario de mi teléfono móvil. Para esta semana el calendario marcó el viernes 25 de noviembre como “El día después de Acción de Gracias”. ¿Qué sentido tiene destacar lo obvio? ¿Qué sentido tiene marcar un día común después de un evento importante? 

Hay veces que los “días” (que pueden extenderse a semanas, meses, años) luego del “evento” (luego de la noticia, luego del momento en que todo cambió, luego de esa conversación, luego de la despedida, luego de la decisión, luego de la pérdida, etc.) pueden pasar desapercibidos para la mayoría. Pero esas temporadas nunca pasan desapercibidas para Dios.

Y se acordó Dios de Noé y de todas las bestias y de todo el ganado que estaban con él en el arca; y Dios hizo pasar un viento sobre la tierra y decrecieron las aguas.” (Génesis 8:1)

Este pasaje describe a Dios en términos humanos. Por supuesto que Dios no había olvidado a Noé. Pero un día “x” luego del gran evento del diluvio Dios enfocó su favor activo hacia Noé. El gran evento dejó una inundación y se necesitó la acción divina para resolver el problema, el desorden…que resultó del “evento”.

“Y aconteció que pasado mucho tiempo, murió el rey de Egipto. Y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y su clamor, a causa de su servidumbre, subió a Dios. Oyó Dios su gemido, y se acordó Dios de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y Dios los tuvo en cuenta.” (Exodo 2:23-25)

Lo mismo pasa con el pueblo de Israel. Un día “x” hubo un cambio en la agenda divina. Un día “x” Dios enfocó su favor activo hacia ellos. Este verso nos enseña que Dios no se “acordó” de Israel porque fueran buenos o porque lo merecieran. Dios se acordó de Israel a causa del pacto. Nosotros también tenemos una relación de pacto, un nuevo pacto, por medio de la sangre de Jesús (Hebreos 8). Muchos años  luego del “evento” del Jardín del Edén Dios se acordó y envió a Su Hijo a encarnarse y a morir en una cruz para resolver la “inundación”,  para libertarnos de la “esclavitud” que resultó del evento de la caída de Adán y Eva.

Por eso podemos tener la certeza que Dios oye, que Dios mira, que Dios se acuerda, que Dios nos tiene en cuenta, que Dios disipa la “inundación”, y que la temporada después del “evento” está también marcada en el calendario de Dios.
¡Gracias a Dios por Su favor y gracia!

Becky

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