Navidad…sin prisa


“Y aconteció que cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos, pues, hasta Belén y veamos esto que ha sucedido, que el Señor nos ha dado a saber. Fueron a toda prisa, y hallaron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Y cuando lo vieron, dieron a saber lo que se les había dicho acerca de este Niño. Y todos los que lo oyeron se maravillaron de las cosas que les fueron dichas por los pastores. Pero María atesoraba todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón.” (Lucas‬ ‭2:15-19‬ ‭LBLA‬‬)

Yo vivo en el “carril de alta velocidad”… siempre a toda prisa. Abro los ojos en la mañana y repaso…”para que todo el mundo salga a tiempo de la casa…el café debe estar listo a tal hora, la avena preparada a tal hora, el “lunch bag” al lado de la escalera a tal hora, Julietta lista a tal hora, las medicinas de Frandiego servidas a tal hora, etc.”

Esta escena de la Navidad nos presenta “2 tipos de velocidades”…los pastores y María. Los pastores escucharon el reporte angelical y salieron a toda prisa, encontraron al Niño, le dijeron a María y José, y se convirtieron en evangelistas contándoles a todos lo que habían visto y oído. Pero ahí también estaba María…meditando…reflexionando. Demasiadas cosas habían cambiado en el último año de su vida. Demasiado para entender y asimilar. Y a diferencia de los pastores, a causa del Niño, su vida, su rutina, sus prioridades cambiarían para siempre. 

Me pregunto cuántos de esos pastores estuvieron al pie de la Cruz tres décadas más tarde. No sabemos más de ellos. A cuántos el mensaje de la Navidad realmente les cambió la vida. Pero yo sé que María sí estuvo allí…sin protagonismo…allí frente a la Cruz y el sepulcro la llamaron “María, la madre de Jacobo y José” (Mateo 27:56) y “la otra María” (Mateo 27:61).

Esta escena de la Navidad nos recuerda que no siempre es un asunto de prisa. A veces queremos entender demasiado rápido, encontrar las lecciones muy rápido, encontrar el propósito muy rápido, manejar ciertas emociones muy rápido, hacer que otros se sientan bien muy rápido, decir una palabra correcta muy rápido, salir del proceso muy rápido, etc. Pero es más importante que las buenas noticias de la Navidad, el evangelio…Cristo encarnado, viviendo una vida perfecta, muriendo y resucitando…tenga un impacto permanente en nuestra vida. Que podamos decir: “A mí este Niño me ha cambiado la vida. Ha cambiado mi rutina. Ha cambiado mis anhelos. Ha cambiado mis prioridades. Ha cambiado mi forma de pensar.” Que la Navidad nos lleve hasta los pies de la Cruz…y que tengamos la certeza de que ahí están las respuestas, la esperanza y el propósito que necesitamos aunque quizás hoy, lo único que podamos hacer es meditar y atesorar en nuestro corazón Sus promesas y Su verdad.

¡Feliz Navidad!

Becky Parrilla

All rights reserved. Rebecca Parrilla. December/2016.

2 thoughts on “Navidad…sin prisa

  1. Ayrin says:

    Hermosa reflexión. Me recuerda también la escena de Marta y María, ambas preparándose, cada una a su manera, para recibir a Jesús!🌼

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