Una poderosa herramienta de crianza e influencia 


“El honrar al Señor es una firme esperanza que da seguridad a los hijos.” (Proverbios‬ ‭14:26‬ ‭DHH‬‬)

Mi papá no es un hombre de muchas palabras. Aunque disfruto escucharlo hablar…un puertorriqueño criado en New York que todavía pronuncia la palabra “hotel” como “joh-tel”…me fascina observar sus expresiones, su cara, su respuesta ante las situaciones complicadas.

Recuerdo su reacción en abril del 2009 cuando le dijeron que había perdido el riñón que había sido transplantado tan sólo 8 meses atrás y tendría que volver a diálisis. Recuerdo ir de camino al hospital esperando ver a alguien triste y deprimido. Recuerdo ir por el pasillo del hospital practicando qué decir y entrar a la habitación y verlo sonreír y hacer un gesto con su mano y decirme: “It is well”.


Recuerdo su cara semanas más tarde en el patio de su casa cuando me dijo: “El milagro más grande no es la sanidad. El milagro más grande es que yo soy de Dios y El es mío”. 

Recuerdo su expresión en marzo del 2011 cuando presentó un cuadro de sepsis y nos habían dicho que fuéramos a despedirnos en caso de que no sobreviviera la intervención quirúrgica que pretendía encontrar el foco de infección. Recuerdo su mirada al relatarnos días más tarde su experiencia cercana con la muerte y la convicción en su voz al decir “El día que me toque me voy tranquilo…sin miedo”.


Recuerdo su cara el año pasado un día que lo fui a llevar al centro de diálisis cerca de donde vivo. Era un día cualquiera…una de las tres veces por semana que conecta su vida a una máquina. Recuerdo que su buen ánimo y la sonrisa al despedirse me provocaron a pensar que mientras yo sólo llevaba meses recibiendo una infusión de cada tres semanas para el tratamiento de cáncer, él llevaba años haciendo ésto tres veces cada semana.  

No es que mi papá sea un súper héroe, no es que sea perfecto, no es estoicismo, no es que creció viendo los mejores modelos o escuchando las mejores palabras, no es que se desarrolló en los mejores vecindarios o que tuvo la mejor influencia, no es que siempre lo ha tenido fácil…es que su vida fue transformada por el poder de la cruz. Y a partir de ese momento ha visto TODA su vida…los días soleados y los grises…como producto de la gracia de Dios. El sabe que Dios no está en deuda con él, que ya Dios le ha dado mucho más de lo que merecía, lo salvó. Por eso confía plenamente en Dios. Por eso agradece todo lo que viene de la mano del buen Dios. 

He escuchado este testimonio de fe desde un altar en un sermón de domingo pero también lo he visto consistentemente a través de los años fuera del altar. Aunque estos ejemplos recientes pertenecen a mi vida adulta fuera de la casa de mis padres puedo recordar muchos otros momentos. Su testimonio de fe lo he visto en pequeños detalles, en expresiones cotidianas, en días cualquiera. Y así, sin muchas palabras pero con mucha gracia de Dios, la confianza de mi papá en Dios y su testimonio al honrar al Señor se han convertido en una poderosa herramienta de crianza e influencia que todavía hoy son una firme esperanza que da seguridad.

“Oh Señor de los ejércitos, ¡cuán bienaventurado es el hombre que en ti confía!” (‭‭Salmos‬ ‭84:12‬ ‭LBLA‬‬)

Muchas felicidades a todos los padres en su día.

Becky Parrilla. All rights reserved. June/2017

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