Un Mensaje “One Size Fits All”


Ayer fue mi último tratamiento de cáncer del 2017 (17 infusiones este año). Mientras esperaba que la enfermera me conectara miré con detenimiento a la gente a mi alrededor. Vi hombres, mujeres, diversidad de color de piel, gente de diferente estatura, variedad de edades, rostros, expresiones, acentos y atuendos. En un sentido todos tan iguales y a la vez todos queremos sentirnos tan diferentes. Hay una tendencia del ser humano en auto-catalogarse como una excepción. Decimos: “Eso le pasará a otros pero a mí no porque yo…”, “Yo sé que otros han vivido esta situación antes pero mi caso es diferente porque…”, “Eso que dices resuelve los problemas de otro pero no el mío porque…” ¿Suena familiar? Los primeros capítulos de los evangelios de Lucas y Mateo nos presentan una escena con personas bien diferentes que fácilmente podrían llamarse así mismos “excepciones”. Sin embargo, el mismo mensaje acerca de Jesús cambió sus vidas para siempre…fue algo así como un mensaje “one size fits all”. 

Gente Bien Diferente
Zacarías y Elisabet, una pareja de edad avanzada, de intachable testimonio, que seguían los preceptos del Señor pero con una gran petición sin contestar (Lucas 1:6-17). Reciben un mensaje de parte de Dios por medio del ángel Gabriel: “No teman, su oración ha sido escuchada”, “Tendrán un hijo que preparará el camino del Señor”, “Traigo Buenas Nuevas” (v. 13-19). Una virgen desposada, quizás en un día cualquiera y pensando en su futuro, recibe un mensaje de parte de Dios: “No temas, has hallado gracia”, “Darás a luz un hijo y lo llamarás Jesús”, “Será Hijo de Dios” (v.26-33). José, un joven a punto de casarse y con su joven desposada embarazada (y el bebé no era de él), en una encrucijada, queriendo hacer lo correcto pero sin muchas alternativas fáciles, y recibe un mensaje de parte de Dios: “No temas”, “Esto es obra del Espíritu Santo”, “Ponle por nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:18-21). Unos pastores velando sus rebaños en las vigilias de la noche, tal vez en la rutina de todos los días, reciben un mensaje de parte de Dios: “No teman”, “Traemos buenas nuevas”, “Ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor” (Lucas 2: 8-11).

Un Asunto de Todos
Quizás todavía piensas que eres la excepción y no ves cómo ese mensaje de “buenas nuevas” se aplica a tu condición actual. Porque ha sido un año difícil, porque has sufrido pérdidas significativas, porque ha sido el año de lo inesperado, porque ha sido el año de la encrucijada, porque ya te cansaste de esperar y no recibir respuesta, porque no puedes entender, porque esta navidad se siente demasiado diferente, porque no sabes qué traerá el próximo año. 

Pero las buenas nuevas del Salvador que nació en Belén es el mensaje que nos sirve a todos porque la Biblia dice que el problema de TODOS es el mismo “…todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios.”(Romanos‬ ‭3:23‬ ‭NTV)‬‬, “…«No hay ni un solo justo, ni siquiera uno.” (Romanos‬ ‭3:10‬ ‭NTV‬‬), TODOS “…estaban muertos a causa de su desobediencia y sus muchos pecados.” ‭‭(Efesios‬ ‭2:1, 5‬ ‭NTV‬‬). En este asunto TODOS tenemos la misma talla. 

Sé que el dolor de hoy, el problema de hoy, la enfermedad de hoy, la carencia de hoy, y la incertidumbre de hoy parecen lo más evidente, importante y apremiante. Pero de aquí a 100 años con toda probabilidad ya no lo sean porque la mayoría de nosotros no estará aquí. Sin embargo, el problema de la eternidad y de nuestra incapacidad para estar cerca de un Dios santo fue real hace miles de años y seguirá siendo real por la eternidad. El mensaje de las “buenas nuevas de salvación” nos recuerda que ese gran problema, el mayor problema de todos, fue resuelto cuando el Padre envió a su Hijo unigénito a morir por nuestros pecados como nuestro sustituto y a darnos vida eterna. 

 “One Size Fits All”
Así que si hoy estás sufriendo recuerda que por el Salvador que nació en Belén tenemos la promesa que un día toda lágrima será enjugada y no habrá más dolor (Apoc 21:4). Si hoy sólo puedes sentir el gran vacío de la pérdida recuerda que por el Salvador que nació en Belén tenemos la promesa de su presencia aquí, del “Dios con nosotros”, que llena y consuela (Efe 1:23, Mat 28:20, 2 Cor 1:4). Si hoy estás abrumado por preguntas y nada hace sentido, recuerda que por el Salvador que nació en Belén tenemos la promesa de que algún día cada pieza del rompecabezas irá en su lugar y conoceremos completamente (1 Cor 13:12). Si hoy tu cuerpo sufre la enfermedad, recuerda que por el Salvador que nació en Belén tenemos la promesa de sanidad total y eterna porque un día este cuerpo se vestirá de incorrupción e inmortalidad (1 Cor 15:53). Que haya nacido un Salvador en Belén es la buena noticia que hace posible cualquier otra buena noticia.

Es mi oración que hoy se encienda una llama de esperanza, consuelo, gozo y gratitud en el corazón al recordar lo que dijeron los ángeles la noche en que nació Jesús: “…«No tengan miedo —dijo—. Les traigo buenas noticias que darán gran alegría a TODA la gente. ¡El Salvador —sí, el Mesías, el Señor— ha nacido hoy en Belén, la ciudad de David!” (Lucas‬ ‭2:10-11‬ ‭NTV‬‬). Porque es la mejor noticia, es el mejor mensaje, el que todos necesitamos, el que nos aplica a todos, es un mensaje “one size fits all”. 

Becky Parrilla

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