Seamos como ella…

Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante Él y pidiéndole algo. Y Él le dijo: ¿Qué deseas? Ella le dijo: Ordena que en tu reino estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. Pero respondiendo Jesús, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber de la copa que yo voy a beber?” (Mateo 20:20-22 LBLA)

Les confieso que mi primera intención era escribir acerca de una madre con una petición frívola pero común: ella deseaba algo que la hiciera sentir orgullosa y que hiciera a sus hijos felices. Y es que, quién no desea la felicidad de sus hijos. Quién no desea que sus hijos “la hagan quedar bien”. Es relativamente fácil hacer de la felicidad de nuestros hijos un dios y de su desempeño nuestra hoja de progreso. Pero creo que hay algo que podemos aprender de ella…de esa mujer a la que conocemos como “la madre de los hijos de Zebedeo”. Luego de exponer su petición y escuchar lo que Jesús tenía que decir, la vemos nuevamente en la escena de la cruz.

Y muchas mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle, estaban allí, mirando de lejos; entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.” (Mateo 27:55-56 LBLA)

Yo no sé si ese día frente a la cruz, con Jesús en el centro y un ladrón a la derecha y a la izquierda, ella entendió mejor acerca de la copa de sufrimiento de la que Jesús hablaba. Pero sabemos que la cruz y el poder de la resurrección transformaron esa familia. Porque ambos hijos vivieron y murieron por causa de Cristo.

Así que seamos como ella. Hablémosle a Dios de nuestros hijos. Sí, vamos a hablarle de los sueños, las metas, los retos, las oportunidades, de lo que creemos que ellos necesitan, y de los temores también. Pero escuchemos cuando El nos diga la verdad…aunque no nos guste. Escuchemos si El dice: “no sabes lo que pides”, “estás pidiendo mal”. Y luego vayamos a la cruz y permanezcamos ahí hasta que el poder de la cruz transforme nuestras expectativas y deseos. Lo mejor que puede pasarle a nuestros hijos no es poder, prestigio o felicidad. Lo mejor que puede pasarle a nuestros hijos es que amen al Señor con toda su mente, con todo su corazón y con todas sus fuerzas. Después de todo, seamos como ella.

Becky Parrilla. All rights reserved. May/2019.

2 thoughts on “Seamos como ella…

  1. Juan Montalvo says:

    Esa promesa no es en vano. Esa promesa es fiel y segura: honrar a tu padre y madre y vivirás largos años…
    Ahora ¿que hacer cuando tu hijo o hija no te procura o cuando tu madre o padre o ambos tampoco te procuran? Tenemos un elemento cultural los boricuas respecto a eso. A veces anteponemos los hij@s a nuestra pareja de vida. A veces nos torturamos por pensar quehacer cuando tus padres no te buscan. Momento crucial.

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  2. Maritza Soto says:

    Poderosa reflexión!! Muy acertada para este tiempo! Que Dios siga hablándote y que siempre puedas compartir esa Palabra que edifica. Bendiciones!

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