Aceite y Pan en la Maternidad

La maternidad se caracteriza por constantes momentos en donde las necesidades de otros se anteponen a las nuestras. Desde levantarse para acompañar a tu hijo al baño justo cuando era tu turno de comer, hasta explicar el Teorema de Pitágoras y el ciclo del agua a la hora de dormir. Pero estoy segura que nada preparó a una mujer que vivía en Sarepta para esta petición:

“Elías se dirigió a Sarepta y, cuando llegó a las puertas del pueblo, vio a una viuda juntando leña y le dijo: —Por favor, ¿podrías traerme un poco de agua en una taza?…Pero ella respondió: —Le juro por el Señor su Dios que no tengo ni un pedazo de pan en la casa. Sólo me queda un puñado de harina en el frasco y un poquito de aceite en el fondo del jarro. Estaba juntando algo de leña para preparar una última comida, después mi hijo y yo moriremos…Entonces Elías le dijo: —¡No tengas miedo! Sigue adelante y haz exactamente lo que acabas de decir, pero primero cocina un poco de pan para mí. Luego, con lo que te sobre, prepara la comida para ti y tu hijo.” (1 Reyes‬ ‭17:10, 12-13‬ ‭NTV‬‬)

No dejo de leer con asombro esta propuesta de Elías que era bastante atrevida y ridícula. ¿Cómo es posible que él le pidiera a una madre que alimentara primero a un perfecto extraño? Pero cuando leemos el contexto descubrimos una verdad: fue Dios quien escogió a esta mujer para Su servicio. Dice 1 Reyes 17:9: “Vete a vivir a la aldea de Sarepta…Yo le he ordenado a una viuda de allí que te alimente».”

Aunque el sueño de esa mujer para su hijo era una necesidad básica de alimento y preservación, todas nosotras a diario somos enfrentadas con el mismo reto. ¿Rendiré mis propios sueños y expectativas para mis hijos (realización, educación, disciplina, desempeño, etc.) a fin de servir a Dios de las formas que El pida? ¿Rendiré mis planes para abrazar Su promesa?

Esta fue la promesa para esta mujer: “Pues el Señor, Dios de Israel dice: “Siempre habrá harina y aceite de oliva en tus recipientes…” (1 Reyes‬ ‭17:14‬ ‭NTV‬‬)

Nuestra promesa es aún mejor…siempre habrá “pan” en nuestra maternidad porque Jesús es el pan (Juan 6:51). Siempre habrá “aceite” en nuestra maternidad porque Jesús es el ungido de Dios (Lucas 4:18) y ha derramado su unción en nosotros (1 Juan 2). Podemos servir con gozo y fe. Podemos entregar lo que es más preciado o temido para nosotras por lo mejor de El.

Felicidades a todas esas mujeres ESCOGIDAS…para su SERVICIO…tenemos a Cristo…siempre habrá aceite y pan en nuestra maternidad.

Rebecca Parrilla. All rights reserved. May 2020

#BeckyParrilla #LouderAndStronger #AltoYFuerte

4 thoughts on “Aceite y Pan en la Maternidad

  1. Milca Jimenez says:

    Dios continúe haciendo su obra en ti!! Que la bendición de nuestro Padre Celestial inunde tu casa, tu familia, tu salud y todo lo que hagas! Dios será siempre glorificado !!!!

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  2. Marissa Vázquez says:

    Hermoso, como todo lo que sale de ti, eres una mujer virtuosa! Desde que leo tus reflexiones y conozco un poquito de tu vida, pienso eres muy especial. Le ruego a Dios derrame sobre ti salud! Bendiciones!

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